Lipodistrofia: una demanda histórica reconocida por el Ministerio de Sanidad
04/Septiembre/2008 | José F. Fdez-Quero. CESIDA.
La incorporación de la cirugía reparadora para la lipoatrofia facial supone un paso adelante para dar respuesta a las situaciones de estigma y discriminación asociadas a la infección por VIH.
El síndrome de lipodistrofia se ha definido como la perdida de grasa en la cara, brazos, piernas o nalgas o el aumento de grasa en el abdomen o en la zona dorsocervical de la espalda. Además puede verse acompañado por otros problemas físicos. La lipoatrofia facial (perdida de grasa en el rostro) agrava especialmente la percepción de estigma en personas con VIH y tomando tratamiento antirretroviral.
Ahondando en este tema, según un reciente estudio a nivel mundial (ATLIS) en el que participaron 3.000 personas de 18 países, el síndrome de lipodistrofia es uno de los efectos secundarios más temidos por las personas con VIH y uno de los principales obstáculos para seguir el tratamiento antirretroviral. Desde hace ya algunos años, existe evidencia suficientemente demostrada acerca de las graves repercusiones psicológicas que tiene para la salud mental de las personas que padecen el Síndrome de Lipodistrofia como son los trastornos del estado de ánimo o los trastornos de ansiedad. Es conocido como estos trastornos pueden afectar a la evolución de la infección a través de su influencia en el sistema inmunológico y en la habilidad para hacer frente a todas las consecuencias derivadas del proceso.
Desde hace algunos años, algunas Comunidades Autónomas han ido incorporando esta prestación en la cartera de prestaciones autonómicas y hasta la fecha: Andalucía, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Madrid y País Vasco, cubrían de manera más o menos acertada dicha prestación. Por todo ello, las ONG del ámbito de la infección por VIH, hemos estado demandando a la Administración Central del Estado y a las Comunidades la realización de la cirugía reparadora para las personas con VIH y que padecen el síndrome de Lipodistrofia.
Hemos seguido con gran preocupación que no esté incorporada totalmente a la cartera de prestaciones del Sistema Nacional de Salud por las situaciones de desigualdad, discriminación y vulnerabilidad hacia las personas con VIH que se producen con este hecho. Lo hemos hecho desde los diferentes espacios e instrumentos que hemos tenido a nuestro alcance: reuniones de consenso, explicitación de la demanda en foros y reuniones formales e informales y con la presentación de informes y documentos de diversa índole.
En una reunión con representantes de las ONG presentes en la XVII Conferencia Mundial sobre sida que tuvo lugar en Méjico, el Ministro de Sanidad, D. Bernat Soria, nos comunicó la decisión de incorporar la cirugía reparadora de la lipoatrofia facial a través de la cartera de prestaciones del SNS, cubriendo los costes a través de los fondos de cohesión.
Desde nuestro punto de vista, esta declaración tiene un significado muy especial. En primer lugar por la deferencia, simbólica, del Sr. Ministro de Sanidad de facilitarnos la noticia en una reunión informal a las ONG, principales valedoras de esta medida. Además la generalización de esta prestación contiene información sustancial: significa el reconocimiento a una demanda histórica que supone un paso para acabar con la desigualdad en el trato sanitario a las personas con VIH y es, sin duda, una medida vertebral para dar respuesta a la problemática asociada al estigma y la discriminación en el Estado español.
No obstante de esta noticia, todos y todas sabemos que la incorporación de hecho de esta prestación dará lugar a un proceso más o menos largo y más o menos complicado. Por ello creemos que la actuación de las ONG tiene, en estos momentos, que dirigirse en dos direcciones: el seguimiento del proceso a desarrollar por parte de las Administraciones Públicas para cumplir con el compromiso adquirido recientemente por el Ministerio de Sanidad y Consumo, y el proporcionar información suficiente y adecuada a las personas con VIH para que puedan acceder a esta prestación con la máxima rapidez posible y con los mayores criterios de eficacia y seguridad.

